Domingo, Junio 16, 2024
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La forma de la ciudad. Principios de urbanismo

La historia se halla inscrita en los trazados y en las arquitecturas de las ciudades. Lo que subsiste de los primeros constituye el hilo conductor que, junto con los textos y documentos gráficos, permite representar las sucesivas imágenes del pasado. Los móviles que dieron nacimiento a las primeras ciudades fueron de diversa naturaleza.  A veces era el valor defensivo. y la cumbre de un peñasco o el meandro de un río contemplaban el nacimiento de un burgo fortificado. A veces era el cruce de dos caminos lo que determinaba el emplazamiento de la primera fundación. Cuando se trataba de una villa de colonización, se organizaba como un campamento según unos ejes que se cortaban formando ángulo recto, y estaba rodeada  de empalizadas rectilíneas. En ella todo se ordenaba según la proporción, la jerarquía y conveniencia. Los caminos se alejaban de las puertas del recinto y seguían hacia objetivos lejanos. En el dibujo de las ciudades se advierte todavía el primer núcleoapartado del burgo, los sucesivos cinturones y el trazado de caminos divergentes. Allí se apretujaban los hombres, que encontraban, según su grado de civilización, una dosis variable de bienestar. En un lugar, unas reglas profundamente humanas dictaban la elección de los dispositivos; en otro, coerciones arbitrarias daban a luz flagrantes injusticias. Llegó la hora del maquinismo. A una medida milenaria que hubiera podido creerse inmutable, la velocidad del paso humano, vino a añadirse otra medida, en plena evolución: la velocidad de los vehículos mecánicos.» 

 

LE CORBUSIER: Principios de urbanismo. [La Carta de Atenas.] Ed. Planeta-Agostini, Barcelona, 1986, págs. 30-31.