Jueves, Julio 18, 2024
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La ciudad medieval

 

«El plano de las ciudades hispano-árabes no se diferenciaba del de las demás ciudades musulmanas de la Edad Media. Su núcleo central estaba formado generalmente por el mercado que consistía en una densa red de callejuelas estrechas, en las cuales una tienda lindaba con otra y un taller con otro, ya que aparte de las distintas ramas del comercio se alojaban también allí los oficios menores, cada gremio en su callejuela o barrio. Por lo general el mercado estaba situado alrededor de la mezquita mayor. Unas cuantas calles más importantes conducían de las puertas de la ciudad al mercado. Raras veces eran más anchas que lo estrictamente necesario para que pudieran cruzarse dos acémilas cargadas, conducidas en sentido contrario.

Los barrios·residenciales se extendían desde el mercado hasta las murallas. Estaban construidos sin un plano rígido, conforme se iban formando y uniendo bloques ... Las casas recibían aire y luz de sus patios interiores que a veces se ampliaban formando jardines rodeados de muros. A lo largo de las calles principales, que conducían desde las puertas al mercado, y ·que en Córdoba eran excepcionalmente anchas y se iluminaban de noche con antorchas, se movía una corriente ininterrumpida de mulas y burros cargados, jinetes y mozos de cuerda. A los lados de estas calles estaban las alhóndigas ... En el piso de abajo tenían los establos ... en los pisos superiores habitaciones para los huéspedes, y también tenían almacenes para determinados géneros que eran importados o exportados en cantidades apreciables ... Dejando atrás el mercado y las callejuelas de los artesanos en dirección a los barrios residenciales, uno se encontraba acá y allá, en los recodos de las callejuelas, plazoletas con fuentes y sombrajos de parrales. Se abrían puertas de pequeñas mezquitas. A veces estaban allí las escuelas de los niños ... » 

 

Burkhardt, T.: La civilización hispano-árabe. 

Ed. Alianza, Madrid, 1981, págs. 59-68, párrafos sueltos.